Te vi venir . Pasaste sin parar. Solo te dio tiempo a preguntarme por mis fantasmas y demonios. Bueno no fue así exactamente. Me dijiste que tuviera cuidado con ellos. Y lo hiciste con fina sonrisa socarrona como si los fantasmas y demonios solo fueran míos. O sí .?
A veces, pienso que todos tenemos nuestros demonios pero no hemos sabido encontrar los y por tanto combatirlos.
En la Antigüedad, los hombres creían en tres clases de demonios: los bondadosos, los malignos y los neutrales. Los creyentes sólo aceptan, desde tiempos arcaicos, dos tipos: los malos y los buenos. Y yo los tengo de las dos clases, aunque los buenos , en la mayoría de los casos, ganan a los malos. Te ocurre algo igual a ti.?
Se dice que los coros de Ángeles que Dios creó gozaban de pureza , aunque algunos de ellos se tentaron con el pecado de la soberbia y querían ser mejor que su creador. Y aquí es cuando se desata la gran batalla. No celestial, como dicen en las escrituras. En mi interior. Cuando uno de mis demonios se rebela contra mí y entablamos esa guerra infernal hasta que los mando al abismo como espíritu perdido.
Y no sé si tu sonrisa encerraba algo más, pero reconocer mis demonios no significa ni que cultive la demonolatría ni la demonología. Para que nos entendamos ni le profeso culto ni tan siquiera respeto a los demonios, solo intento conocerme y sacar de mi todo aquello que no pueda ser compartido por los demás. Ya sé que es difícil. Imposible. Por eso tengo mis guerras, mis debilidades y mis fracasos. Pero no me importa, intento superarme aun con mis defectos ( demasiados todavía a esta edad).
Siempre busco mi virtud, aquella fuerza que me permita tomar decisiones correctas aunque las situaciones sean las más adversas. Intento hacerlo, aunque no se crea o no se entienda, llegar a cualquier meta sin tener que pisar a los demás. Pero con la verdad. Eso que en la mayoría de las veces nos molesta. La verdad que más que poner a los demás a nuestro lado , nos aleja ( siempre momentáneamente ). Esa virtud que me lleva a remar demasiadas veces contra corriente.
No sé si moriré con una sonrisa en la boca, pero estoy seguro que con la verdad y cada vez con más demonios buenos. No busco que compartas, ni tienes por qué, mis pensamientos ni ideas. Pero sé de tu respeto y con ello me basta.
MIOS Y TUYOS
sábado 16 de febrero de 2008
Publicado por
Manolo Domínguez
en
18:54
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